Yo era un hombre ordinario. Ahora soy un micro esclavo de las gigantes Alisa y Sarah. Ellos me encontraron y decidieron convertirme en un juguete. Primero, levantaron sus enormes zapatos sobre mi cabeza. Estaba temblando y pensé que me aplastarían. Su risa era fuerte y cruel. Cada movimiento de los zapatos me hizo perder la esperanza. Luego se llevaron los zapatos y bajaron sus pies gigantes delante de mí. Me caí de rodillas. Toqué su piel, los besé e inhalé el olor. Soy pequeña, son majestuosos. Me di cuenta de que ahora sólo les pertenezco. Mi lugar está a sus pies, mi felicidad es adorarlos.