No puedes tocarte hasta que te lo diga explícitamente. Tu polla me pertenece y la controlo tanto como estás desesperada por la sensación de tu mano, agarrando tu polla. Necesitas que la controle. Solo puedes hacerlo cuando Dios te dice que solo puedes acariciarte cuando te digo que te voy a mostrar lo mejor que está bajo mi control.