La princesa Carmella, de las Chicas Medias, tiene un esclavo que haría casi cualquier cosa para salir de su dispositivo de castidad. Carmella escupe en la cara de su esclavo y lo humilla verbalmente. Ella se burla de sus bolas doloridas con sus uñas. El esclavo ha sido incapaz de tocarse durante nueve meses mientras que en servicio a la princesa Carmella. Está muy desesperado por una liberación. Carmella golpea al esclavo en la cara y hace que suplique. Ella decide no dejar salir al esclavo patético. Él merece permanecer encerrado para siempre.