Es la hora favorita del día de la madrastra. Ella te mete en la cama, asegurándote de que estés cómoda, y saca tu libro de cuentos más querido. Ella te lo lee, y mientras la miras, tu polla se hincha. No puedes evitarlo. Sabes lo que viene. Mamma-Madrastra puede ver tu erección, y ella te dice que esperes, tirando su bata de seda sobre sus grandes tetas, complaciéndote hasta que llegue el momento. Y cuando Mamá-Madrastra termine con el libro, ella lo pone a un lado, y se inclina hacia adelante. Ahora es hora de madrastra e hijo-pa. Tu tiempo de alimentarte mientras ella te masturba. Ella te acaricia y te frota la polla, golpeándote más fuerte y rápido, enciéndola mientras chupas la leche de sus tetas completas. Tu semen en su mano. Tu rutina nocturna. Y ninguno de los dos puede esperar hasta mañana por la noche para hacerlo de nuevo.