Tu vida sexual consiste en ti, tu mano, y tu internet. Eres adicto a la interminable acaricia de tu vida perdedora solitaria. Eres débil cuando me ves en tu pantalla y no dejarás pasar la oportunidad de profundizar tu adicción mientras me río de tu inferioridad. Mi cuerpo apretado te hace doler el orgasmo, pero sabes, no mereces correrte. En lugar de eso, te vas a salir, y te pones más dura cada vez.