Mirate a ti mismo, criatura inútil. Perdiste el derecho a llamarte hombre hace mucho tiempo, y con cada movimiento que hago, lo demuestro una y otra vez. Una vez, te aferraste a tu patético orgullo, soñabas con libertad, esperabas que tu jaula se abriera algún día... Qué divertido. Ahora sabes, esa esperanza fue tu error más tonto. Estás roto, vacío, patético. Te he convertido en una cáscara inútil, una puta sucia que se enjaula sin tocar, sin control sobre tu propio cuerpo. Ni siquiera eres un hombre. Eres un agujero, un juguete, creado únicamente para mi placer. Controlo cada gemido, cada espasmo, cada segundo de tu miserable existencia. Acostúmbrate a ello. Esto es todo lo que tienes ahora. Este es tu nuevo propósito. El único sexo que mereces es sufrimiento, dolor y sumisión. Esto no es un castigo. Este es tu destino. Y no pienses por un segundo que voy a parar.