Has estado aquí antes. Acariciando, doliendo, desesperado por obedecer. Pero esta vez, no se trata del orgasmo. Se trata de lo que haces después. Esto no es sólo CEI — es reprogramación psicológica. No estás haciendo una paja por placer. Estás acariciando la obediencia. Condicionado por mi voz, por mi control, por el impulso palpitante que ya no es tuyo para manejar. La cuenta regresiva? No para tu clímax — es por el momento que tu boca se riega... y una vez más saboreas tu lugar.