Dices que no te apetece la polla, pero la princesa Paulina y yo olemos una mentira. Sabemos exactamente cómo extraer mentiras de impostores deshonestos como tú. Atrapados en nuestra cruz de San Andrés, sacaremos la verdad de ti. La princesa Paulina y yo nos turnamos para interrogarte, cada uno con nuestro propio sabor de manipulación. De mí, obtienes la promesa manipuladora de libertad si admites que sueñas con una polla gruesa por tu garganta. De Paulina, te sientes implacablemente intimidad e impaciencia. Decir la verdad, y el dolor se detiene. ¿Se sigue mintiendo? Bueno, dile adiós a tus bolas. ¿Te vas a romper? Vamos, dilo. Necesitas polla.