Estoy de vuelta al servicio de la hermosa Diosa Joanna. Ser su esclava es un privilegio que debe ser ganado. Pronto empezaremos a disfrutar de fuertes azotes otra vez... mientras tanto, quiero compartir con ustedes el increíble privilegio de pasar unos minutos a sus pies, completamente a su merced, siendo su cenicero humano y permitiéndole disfrutar del placer de los bofetadas cara!