DESCRIPCIÓN: La diosa Ambra entra en el baño en un cuerpo apretado y mojado con una cremallera sobre Su divino culo, irradiando poder absoluto. Su esclavo ya está allí, desnudo y encadenado, el paquete de cigarrillos que tiene en su boca, sirviendo un solo propósito: ser de uso. Porque en Su mundo, cada chattel debe servir, y el baño no es una excepción. En la Casa del Pecado, la esclavitud de los baños no es fantasía, es estándar. Debe vivir allí, descansar allí, y disolverse lentamente en el objeto en el que Ella lo está esculpindo. Ella ilumina uno de Sus cigarrillos, el humo se enrosca como Su supremacía sobre su cuerpo patético. No habla, no se mueve, sólo abre la boca para atrapar Su ceniza, lamándolo del borde de Su inodoro, porque eso es lo que él es ahora: muebles para Su placer diario. No hay necesidad de afecto. Sólo utilidad, obediencia y degradación. Ambra sabe exactamente cómo romper a un hombre y convertirlo en porcelana.