La señora Amanda es la encarnación de la elegancia: a la altura, refinado, y siempre en control. Pero incluso los pies de una diosa se cansan, especialmente después de un día pasado en tacones exquisitos y altísimos. Tal belleza tiene su precio, pero en la Casa del Sinn, siempre hay un chattel listo para pagarlo. Con el simple anillo de una campana, uno de esos chattel se arrastra ansiosamente a ella, desesperado por servir. su lugar está debajo de Ella, siempre, una herramienta para Su comodidad. Mientras él aprieta sus labios a Sus pies sedosos, revestidos de pantimedia, la señora Amanda se apoya en Su silla, saboreando el delicioso placer de su su sumisión. Pero la mera adoración no es suficiente: Sus pies merecen más: la tensión de caminar en tan hermosos talones debe ser calmada, y es su deber aliviar cada dolor y dolor. su patético despertar a la vista de Sus tacones altos sólo significa una cosa: debe trabajar más duro para asegurar que Sus pies estén siempre en perfecta condición.