Ríndete. Dalo todo por mí. Mira mis ojos y cae. Ríndete a mi poder divino y siente tu mente como una mudez. Se vuelve musculosa. Debil. Hay paz en rendirse. Déjame elegir qué pensamientos piensas, déjame elegir lo que quieres. Diosa sabe mejor. Deja que esa mente se ponga musculosa para mí... Te prometo, se sentirá tan bien.