La diosa esclava de Tangent tiene una mirada engreída en su rostro. Ese problema necesita ser curado. Diosa comienza con bofetadas en la cara, apretando la pelota y una boca llena de Su saliva. Entonces el esclavo tiene que soportar las garras agudas de Tangent hurgando profundamente en su carne. Luego Ella lo hace adorar sus botas y chupar los talones. Después de quitarse Sus zapatos, el esclavo se ordena inhalar Su olor a pies. Luego se frota sus pies sudorosos por toda la cara. Luego esas medias se salen para la adoración de pies y limpieza adecuada. El esclavo humilde y castigado besa el culo de Tangent y le agradece las correcciones.