Tú eres el héroe. Yo soy el villano. Al menos... eso es lo que el mundo piensa. Pero tú y yo sabemos mejor. Cada vez que me persigues, cada vez que me atrapas, nunca es justicia lo que estás buscando. Soy yo. Mis labios rojos brillantes, Mis tetas rebotantes, Mi voz goteando de dulce, tentación pegajosa. No puedes ayudarte a ti mismo. Te dejé acercarte. Te quería cerca. Así que podría ahogarte en besos, sstep-madre en calor, y romperte sin poner nunca un dedo en tu polla. Sólo besos. Sólo lengua. Sólo el placer insoportable de ser mía. Ahora estás atada, temblando y temblando de nada más que de gloss y lujuria. No te acaricias. No tienes órdenes. Sólo el calor húmedo de mi boca y la prensa de mis tetas arruinando tu cerebro, tu misión, tu identidad.