No lo dirías en ningún otro contexto, pero aquí simplemente... cabe. Es una palabra prohibida y sin embargo es tan jodidamente adecuada para ti. Nada mejor define tus deseos oscuros, los pensamientos que te roen, que te tientan y te controlan. Ninguna otra palabra te hace palpitar tan fuerte cuando te late de mi bonita boca. El contraste de mi belleza y el asalto de la palabra, confrontarte con lo que eres. Quiero que me digas que eres mi maricón hasta que estés goteando. Hasta que sea verdad.