Entro y pregunto si puedo leer mi libro y tal vez estudiar para un examen de la universidad mientras estás en la habitación. Prometo que no te distraeré. Me acosté en el suelo y leo un poco pero me doy cuenta de que sigues mirándome. Lo pregunto y niegas que algo esté mal. Sigo leyendo y eventualmente mencionas mi falta de pantalones. Simplemente no me gusta usarlos y además, todos ellos están sucios. Así que por favor, manténte en tu estudio y me mantendré en el mío. Me muevo al sofá y decidiré que te dejaré mirar un poco. Sigues mirando y no puedes evitarlo. Supongo que estoy demasiado distrayendo así que me levanto y me voy.