¿Recuerdas cuando tenías una vida y no me acosabas todos los días? Sí, yo tampoco. Siempre has sido un simp roto. Tus receptores dopaminérgicos se fríen de la gooning en tu computadora todo el día. Estás muy lejos del punto de retorno a cualquier vida sexual. Tu cerebro no conoce la palabra afecto, recompensa palabras como tormento, manipulación y sabotaje de uno mismo. ¡Se acabó!