Todo este maldito asunto tiene que terminar alguna vez, ¿no? ¿Ni siquiera yo puedo sostenerlo para siempre? ¿Qué pasa si quiero recompensarte por tu servicio de castidad, soldado? Y dejarte salir con una paja celestial, adormecidamente caliente, pura y donde hablo de lo que quieres, (incluso encerrándote) y dejarte tocar donde quieres. Mis pobres y dulces fetichistas.