¿Qué perdedor patético eres, te das cuenta de cómo te miro? No con compasión sino con risas. Tan humilde y sin valor, necesito que aceptes tu realidad que siempre serás un perdedor. Así que quiero que repitas después de mí mientras apoplejas, la repetición realmente conducirá ese punto a casa y ayudará a reconectar tu cerebro y para que aceptes verdaderamente lo perra que eres. Para completar el entrenamiento mental que vas a estar sorbiendo cada gota de ese limo esclavo cimentando el hecho de que realmente eres tan patético como digo que eres.