¡Mira mis pies, tan perfecto tan fragante, tan sucio! ¿Qué gran honor para limpiar los pies de una reina? Concedo esto unos pocos... el siguiente podría ser usted. Pero hoy ya tengo quien limpia mis pies, mi esclavo personal siempre listo, que con su lengua se ocupará y limpiará en cada surco de mis dedos.