Puedo olerlo desde el otro lado de la habitación después de que llegue a casa de hacer ejercicio en el gimnasio. No puedo resistir sus bolas apestosas tener que sudar por el ejercicio. Me pongo de rodillas y empiezo a oler sus pantalones cortos de gimnasio. Los tiro abajo y entierro mi cara en sus bolas respirando en su olor. Adoro, chupo y lamo sus bolas y su polla le hace una mamada. Froto mi nariz por toda su polla y lo acaricia hasta que me dispara una enorme carga de esperma por toda mi nariz y cara.