Ashley, con su piel cremosa, sus tetas dulces y sus movimientos sensuales, acababa de entrar en mis sueños despiertos. Se retorcía sexualmente para mí, quitándome la lencería y mirándome con ojos azules seductores que me retaron a follarla. Ese era un reto que estaba dispuesto a tomar. Me mudé dentro de ella, sintiendo que se mojaba mientras me excitaba más hasta que ambos alcanzamos una explosión apasionada.