El matrimonio de conveniencia es un destino común de los aristócratas. La gente se casa con el dinero y deja de ver a su cónyuge como una persona viva, manteniendo sólo la ilusión de la compañía animada. Y aunque un jardinero lujurioso irrumpe en el comedor durante la cena, el marido aristocrático puede no notar que algo ha ido mal. Simplemente no le importa que la polla se rompa en el apretado coño de su esposa aristocrática...