Artemisia se preocupa por su apariencia, sobre todo porque su marido trabaja con chicas mucho más jóvenes que ella. Ella le pide a su cuñado, el Sargento Miles, su opinión, a la que confirma el hecho evidente de que Artemisia es una mujer sexy, y no tiene nada de qué preocuparse. Aún no convencida, el Sargento Miles revela que ha aprendido sobre la fuente de la juventud, y está dispuesta a ayudar a Artemisia a lograr lo que quiere.