El acto final del tormento de los esclavos es el sexo forzado. Bonnie se pone su correa de 22 cm de largo, se siente peligrosa y segura. Utiliza guantes de goma para evitar el contacto con el esclavo sucio y comienza a ensanchar su ano sólo para asegurarse de que puede empujar su enorme correa en el interior de él con fuerza y sin ninguna resistencia. Disfrutan de su sufrimiento y convulsiones.