Se pone cada vez peor para esta tetona. Ella está atada, completamente inmovilizada por su malvada dominatrix. Ella grita, sus pezones dolorosamente sujetados, y se tiembla de miedo cuando ve a su señora acercarse a ella una vez más. La señora saca un par de pinzas para pezón, añadiendo peso al aparato para que los pezones y los pechos se caigan bajo el peso. La esclava grita mientras sus amplios pechos se torturen de la manera más dolorosa y cruel posible, pero esto es sólo el comienzo de su castigo. Cuando este tratamiento termine, todos sus pechos y su coño serán rojos, crudos y dolorosos. ¡Pero ella se lo merece!