Muy amordazado y atado con mi cabello, las piernas y los brazos están izado al techo – levantando mi parte inferior de la mesa de dolor. Llorando, babeando y gimiendo en malestar con un charco de saliva que se forma justo debajo de mi barbilla. Primero, Martin me toma el pelo con la Varita Mágica en la parte baja atada a la mesa, luego me desliza un consolador dentro y fuera, seguido por un coño golpeando con la puta.