Pobre niña japonesa de escuela, arrebatada y atada en la cama contra su voluntad. Boca rellenada a la capacidad y atada en una corbata de pelota. Pateando y gritando tanto, los vasos se caen de su bonita carita. Porque quiere ser una pequeña polla que se burla con su falda corta y su camisa con botones blancos, con sus tetas saliendo, se le va a enseñar una lección. Su secuestrador se mete en su bolsa de mano y empuja un vibrador por sus bragas blancas y mira su retumbarse hasta que finalmente sucumbe a las vibraciones al mismo tiempo tratando de luchar contra su impulso al orgasmo.