Desde que te he encerrado firmemente en tu jaula de castidad, pensé que disfrutaría del placer de modelar mis bikinis delante de ti. En púrpura, rosa y azul. ¿Puedes adivinar por qué elegí esos colores? Piensa duro, tonto-tonto, mientras te arrodillas. Mira si puedes contener tus babeos y lloriqueos...