Carlos no puede esperar a probar sus nuevas gafas de realidad virtual... Se instalará y comenzará a disfrutar de la experiencia inmersiva. Todo le parece tan real... como si alguien le estuviera chupando la polla. En realidad alguien es... su madrastra Kitana. Carlos, una vez que se quite las gafas, descubrirá por qué se sintió tan real. Ya que Kitana ya tiene sus grandes tetas falsas y la polla de Carlos en su boca, los dos deciden hacer lo mejor de la situación. No necesita las gafas Carlos se dedicará a lo siguiente con Kitana: vaquera inversa, estilo perrito y sexo misionero. Se correrá sobre sus tetas y Kitana se encargará de cualquiera de sus necesidades de realidad virtual a partir de ahora.