Zac entra en lo que parece su hermanastra, Jewez, robando dinero de su cartera. Cuando él exige que ella explique lo que ella está haciendo en su habitación, tartamudea, luego afirma que ella sólo le gusta oler su ropa. Él sonríe y dice, bueno, si te gusta tanto mi olor, ¿por qué has intentado follarme? Ella sí quiere follarlo. Simplemente se siente mal porque están relacionados por el matrimonio. Él sonríe, agarra su cuello, y la besa. Luego la pone de pie y la arroja sobre la cama. Entierra su cara en sus pantalones cortos de gimnasio para que pueda oler su polla...