Alicia está revisando sus mensajes en su teléfono cuando entra el Bandido MK1 y se asegura de que no está completamente consciente de su presencia. En poco tiempo, Alica está descalza, cuerda atada y astillada amordazada con un paño con el intruso disfrutando de cada pedacito de esta indefensa ama de casa revoloteando ante ella