Vienes y piensas que estamos pasando el rato. Nunca estás seguro de lo que podría pasar cuando vienes a mi casa. A veces estoy de pie en una escalera en una falda corta, pidiendo tu ayuda. Esta vez, es para masajear mis pies. No sólo te sorprendes, sino que sorprendes por lo bonitos que son estos pies. Pero, cuando tratas de masajearlos, me hacen cosquillas tan fácilmente, que me muevo los dedos de los pies y los pies de manera incontrolable.