Hace muchos años, la dama más dulce del mundo, me enseñó a jugar al ajedrez. Ella era mi abuela :amor: Así que por eso entiendo a Liz que le gusta jugar al ajedrez. Mucho. Aparte de que ella mama una polla, se deja follar en un perrito, misionero, vaquera y al revés y termina la escena con una crema.