La punta del largo arpón se hunde en la boca del esclavo atado, que está acostado sobre su vientre delante de la Señora Zita. Ella lo empuja dentro y fuera de él, haciendo que él amordace y tose, pero ella simplemente se ríe y continúa torturándolo. Después de unos minutos se aburre y camina hacia su culo desnudo. Ella lo separa y con un movimiento empuja su arpón mojado en su ano y comienza el dolor de mierda.